Tuesday, January 10, 2012

EMPEROR VS. ZYKLON (mini-reportaje a Samoth)



(reportaje originalmente publicado en Maelstrom #1 - Mayo 2001)

Samoth e Ihsahn solían declarar en numerosos reportajes que Emperor no podría existir sin la participación de cualquiera de ellos dos. Ambos constituían eslabones indispensables. Y no obstante, el rol del primero comenzó a verse seriamente opacado por el segundo. Disco tras disco, Samoth -que incluso se había encargado de fundar la banda- pasó a convertirse en un mero guitarrista rítmico, mientras que Ihsahn se ocupaba del puesto de guitarrista y compositor principal, bajista, cantante y tecladista. Para “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise”, dicho contraste de jerarquías quedó expuesto como nunca antes en la historia del grupo. Pero Samoth no parece prestarle mayor importancia al asunto, y en su lugar prefiere concentrar energías en Zyklon, su recientemente iniciado proyecto en el que despliega toda la furia y la brutalidad que acaso en Emperor ya no podía desplegar...

- En Emperor, Ihsahn siempre fue el compositor y guitarrista principal. ¿Eso no fue un tanto frustrante para vos, también como guitarrista, y tal vez por ese motivo decidiste comenzar tu propia banda?
- No realmente... Ihsahn y yo trabajamos muy bien juntos. Él no me controla todo el tiempo y me dice lo que puedo hacer y lo que no. Simplemente, ahora puedo hacer la mía, establecer mis propios parámetros desde un principio. La música de Emperor es una combinación de mi costado de agresión primitiva y su pasión por las melodías sinfónicas. Y esa combinación es brillante, pero para Zyklon quiero algo diferente.
- Ihsahn compuso la totalidad del nuevo álbum. ¿Vos y Trym no tuvieron problemas al respecto? ¿No les hubiera gustado tener un poco más de participación?
- En realidad, eso fue por mi propia culpa. Si hubiera estado junto a Ihsahn al momento de la composición hubiésemos hecho las cosas juntos. Pero el año pasado estuve tan involucrado con Zyklon que no pude escribir casi nada para Emperor. Para cuando pude distanciarme un poco, Ihsahn ya tenía todo el disco terminado.
- ¿Cómo lo conociste a Ihsahn?
- Hhhhmmm... Eso fue hace un montón. Creo que fue en un seminario de música. Deberíamos tener unos trece o catorce años en ese entonces, y desde ese momento no paramos de tocar juntos.
- Recuerdo que solía escuchar los primeros demos de Emperor y no podía creer que ustedes fueran tan jóvenes... ¿Acaso en Noruega los alimentan con alguna poción extraña?
- Lo que pasa es que somos únicos... (risas) No, hablando en serio, ¿qué te puedo decir? Desde un principio nos tomamos las cosas seriamente y tratamos de evolucionar desde ese punto.
- ¿Cuándo empezaste a escuchar black metal?
- Me empezó a gustar en el ´91, pero antes ya escuchaba cosas más thrash, y estaba muy metido en esa escena. Me gustaban mucho Celtic Frost y Bathory, pero también tenía cosas bien raras como los primeros demos de Tormentor. Era un fanático de esos estilos. Y después de eso empezamos Emperor...

Thursday, January 05, 2012

Entrevista: EMPEROR - La Disciplina Del Equilibrio Y La Ambición


(reportaje originalmente publicado en Maelstrom #1 - Mayo 2001)

Tras el lanzamiento de “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise”, 
la entidad de black metal más influyente de década de los '90 anunció su disolución. 
No sólo se trató de uno de los acontecimientos más importantes del 2001, 
sino del final de un capítulo fundamental dentro de la historia de la música extrema contemporánea. Aquel que inició el escándalo y hoy concluye la admiración...




- ¿No va más?
- No. La razón es bastante compleja y al mismo tiempo bien sencilla: como Emperor, sentimos que ya no podemos ir más lejos. Si queremos seguir creando música honesta y sin compromisos tenemos que mirar hacia delante y empezar a pensar en nuevas posibilidades. Tenemos que seguir caminos separados, y preferimos tomar la decisión nosotros mismos, en lugar de esperar a que fuerzas mayores nos obliguen a hacerlo.
- ¿Tenías en mente desde un principio que éste iba a ser el último álbum de Emperor?
- Sí.
- ¿Incluso desde antes de componer los temas?
- Sí.
- Una de las constantes en el grupo siempre fue la evolución, y de hecho este último trabajo representa la obra más barroca y compleja que hayan editado. ¿Lo considerás el pico creativo de Emperor? ¿Sentís que ya alcanzaste todos los objetivos que te habías propuesto alcanzar?
- Te diría que sí. Todos en el grupo tenemos mucha más música para dar, pero como Emperor ya hicimos todo lo que podíamos hacer. Emperor era el resultado de una colaboración entre gente con diferentes gustos musicales, y pienso que llevamos esa colaboración lo más lejos que nos fue posible. Samoth [guitarrista rítmico] y Trym  [baterista] tienen sus propios gustos e intereses.
- ¿Pensás que esta decisión tiene algo que ver con el hecho de que el black metal es un estilo con evidentes limitaciones, y acaso se sentían atrapados entre sus paredes? Aunque claro, la de ustedes siempre fue una propuesta mucho más rica en comparación al producto típico dentro del género...
- Digámoslo de esta forma: es cierto que el black metal tiene sus limitaciones, pero creo que Emperor también tenía las suyas. Si bien las diferencias en los gustos musicales de cada uno de nosotros son notorias, Emperor se convirtió en una entidad con su propio sonido, y es ese sonido el que desarrollamos durante todos estos años y hoy decidimos concluir. Pero creo que dejé de pensar en Emperor como una banda de black metal incluso desde antes de “Anthems To The Welkin At Dusk”, tanto musical como líricamente. Nuestras raíces provienen del black metal, cierto, pero la decisión de poner punto final creo que surge como consecuencia de nuestras propias limitaciones como banda, y no tanto por las del género. Con esto no quiero decir que no hubiésemos podido llevar a Emperor un paso más allá y convertir al grupo en algo totalmente diferente, pero para eso hubiésemos tenido que estar todos de acuerdo, y nuestros gustos son tan distintos que las cosas no hubieran sido sencillas en ese sentido. Siempre tuvimos estas diferencias, pero las sobrellevábamos de forma conservadora y constructiva. Y creo que es mejor parar ahora y dedicarse a otras cosas.
- ¿Tuvieron también diferencias personales entre los tres?
- Sí, por supuesto. Cada uno tiene diferentes ambiciones e ideas. Por eso pienso que es positivo parar ahora. Cuando trabajás durante tantos años con la misma gente las diferencias de opiniones son inevitables. Pero si paramos ahora no es demasiado tarde, y podemos evitar las fricciones y seguir manteniendo nuestra amistad porque nuestras cabezas están en otros proyectos y cada uno puede explorar sus propios gustos. Cuando crecés comercialmente como banda, las fuerzas externas se hacen muy poderosas. Y para mí lo importante es ser una banda, ser personas, y no dejar que te presionen o te obliguen a hacer algo que en realidad no querés hacer. Los medios y la presión comercial pueden llegar a ser muy fuertes.
- La forma en la que yo veo a Emperor es como una banda con dos miembros de gustos y opiniones muy precisas, e incluso diría encontradas. Samoth es la faceta extrema y agresiva, y vos el costado cerebral y técnico. Trym está perdido en el medio, de alguna forma...
- Hasta cierto punto tenés razón, aunque te puedo asegurar que yo también tengo algo de ese costado agresivo y extremo dentro de mí... Aunque tal vez mi costado agresivo es un tanto más... más...
- ¿...experimental?
- Sí.
- Justamente así es cómo yo te imagino: siempre preocupado por experimentar con distintos sonidos y estilos, como en el caso de Peccatum, por ejemplo. Ahí te veo realmente feliz y en tu salsa, mientras que en los últimos discos de Emperor noté un cierto desgano de tu parte en lo que al black metal o la extremidad se refiere. Sobre todo en este último álbum, en el que las partes black parecieran estar ahí no porque vos sentiste que tenían que estar, sino porque no tuviste otra opción... Es como si en el fondo lo tuyo es la música en todas sus dimensiones, y sin embargo estás atrapado dentro de un proyecto que, para poder hacerle honor a su pasado, indefectiblemente debe incluir elementos del black metal...
- Hhmmm... No necesariamente. Pongámoslo de esta forma: si yo hiciera un álbum solista, definitivamente sería algo distinto. Pero cuando tengo a Emperor en mi cabeza compongo con otros parámetros. Por ejemplo, este último disco lo compuse todo yo, pero mientras lo componía pensaba en los gustos de Samoth y Trym, y en lo que a ellos les gustaría escuchar. Pero no sentía la presión de hacerlo, sino que era algo que hacía porque me gustaba. Por eso no considero a este trabajo como un álbum solista. Y no soy muy fácil de dominar, así que sería muy difícil para mí que alguien me llene la cabeza para que haga algo que no quiero hacer... Pero es cierto que en Emperor trabajo de forma diferente en comparación al resto de mis bandas. Tener una banda es colaborar entre varios individuos y obtener algo constructivo de esa colaboración. Y puede que en el futuro haga algo en la vena extrema de Emperor...
- Pero en mi opinión este nuevo álbum tiene tu sonido de principio a fin. Podés escuchar la “marca registrada” de Ihsahn en todos los temas, y de hecho encontré muchas similitudes con tu trabajo en “Amor Fati”, de Peccatum...
- Sí y no. La gente suele tener la impresión de que yo también soy el responsable de todas las composiciones de Peccatum, cuando en realidad la compositora principal es Ihriel [esposa de Ihsahn y creadora de Peccatum]. El rol que yo desempeño en Emperor ella lo desempeña en Peccatum. Mi contribución musical no es tan notoria como en el caso de Emperor. Mi estilo de guitarra en Peccatum es diferente, y creo que en ese sentido evolucioné bastante. Mi forma de cantar también es distinta. Este tipo de cosas me ayudan a crecer como guitarrista, y eso me gusta porque yo considero a la guitarra como mi instrumento principal. Pero entiendo lo que querés decir, y puede que parte de lo que llamás “el sonido Ihsahn” sea una consecuencia directa de que yo haya producido a ambas bandas y las haya grabado en el estudio de mi casa... Pero cada cosa es diferente para mí, y si me pusiera a trabajar en un álbum solista te repito que sería algo completamente diferente...
- Bueno, como fue el caso con Thou Shalt Suffer...
- Sí... O algo aparte...
- O sea que debés tener un montón de ideas dándote vueltas en la cabeza, ¿no?
- No necesariamente. Mi próximo objetivo es por supuesto el tercer álbum de Peccatum. Ihriel y yo ya estamos trabajando en eso en estos momentos. Pero en lo que al futuro respecta no tengo ni la menor idea... Y me gusta que sea así. Prefiero mantener la sensación de enfrentar lo desconocido. Me gusta lo impredecible, lo nuevo... Ahora que Emperor se terminó me siento personalmente “liberado” como músico...
- ¿Sentías que cargabas con un peso sobre tus hombros?
- Bueno... Emperor definitivamente ocupaba casi todo mi tiempo... aunque se trataba de una forma constructiva de ocupar mi tiempo, por supuesto. Pero el hacer eso por diez años te cansa, y ahora prefiero dedicar mi tiempo a Peccatum, algún trabajo solista, o tal vez una colaboración entre diferentes músicos.



- Antes mencionabas lo importante que para vos es la guitarra como instrumento, y honestamente debo decir que tu evolución en ese sentido fue sorprendente. Hoy en día tenés tu propio sonido, tu propio estilo, y eso es algo que no muchos guitarristas, sobre todo en este género, pueden alcanzar...
- Gracias. También me interesó concentrarme en los arreglos, y creo que en ese sentido podés percibir otra evolución. No me considero bueno para los solos, por ejemplo, pero sí creo que puedo obtener resultados interesantes con los arreglos que compongo, y en este álbum quede muy feliz en ese sentido. Suelo componer las bases y meter los teclados y las guitarras en mi estudio sobre esas bases. Pero me pongo a arreglar la estructura de las canciones desde el principio. Tengo todo en mi mente, y eso pienso que tuvo mucho que ver en el resultado del álbum.
- Entiendo que Trym y Samoth estaban ocupados con Zyklon cuando vos empezaste a componer el disco. Igualmente, ¿no hubo problemas entre ustedes debido a esto? ¿No se sintieron como dejados de lado por vos?
- No, yo siempre los invitaba a colaborar. Incluso desde el principio. Les daba Cd´s con demos de los temas, como para que se vayan familiarizando. Y la idea original no era que yo tenía que componer absolutamente todo, sino que esto fue algo que se dio de forma natural. Simplemente, una vez que las canciones estaban terminadas dio la casualidad de que yo las había escrito a todas...
- O sea que ellos te dijeron algo así como “no, no tenemos nada interesante para agregar, así que hacéte cargo vos”...
- Sí, más o menos fue así. La diferencia principal entre este disco y los anteriores es que nunca ensayamos los temas juntos.
- ¿Cuál es tu tema favorito del disco?
- Estoy muy satisfecho con todos, honestamente. Es difícil elegir a uno, pero diría que “The Prophet” y “The Tongue Of Fire” son mis favoritos personales...
- El mío es “Thorns On My Grave”, que probablemente va a ser recordado como “el último tema de Emperor” por el simple hecho de que es el último track del disco...
- Probablemente.
- También me encantó “In The Wordless Chamber”... Tiene una atmósfera muy cinemática...
- Sí, pero es una de las canciones más “retro” del álbum, y por ende una de las menos ambiciosas... al menos para mí. Lo que me gusta de ese tema es el contraste entre la sensación de enormidad y grandilocuencia de la música y la claustrofobia que transmite la letra.
- “The Eruption” es una de las más interesantes, técnicamente hablando. Tiene montones de cambios de ritmo...
- Sí. Me interesa combinar elementos musicales totalmente distintos, cosas que provengan de géneros diferentes entre sí, pero al mismo tiempo manteniendo un “fluir” continuo en los temas. Ese es uno de mis objetivos principales a la hora de componer. Me gustan las variaciones rítmicas y de intensidad, y afortunadamente puedo experimentar con este tipo de cosas en mi propio estudio, lo cual significa que si algo no me gusta tengo todo el tiempo del mundo para cambiarlo y probar con nuevas cosas...
- ¿Qué tipo de música solés escuchar en tu casa?
- Hhmm..... Dejáme pensar...
- ...porque no te imagino escuchando nada que esté relacionado con el black metal...
- Suponés bien. Casi nunca escucho metal. Ya desde hace rato que no suelo escuchar ese tipo de cosas. Ocasionalmente puede que me ponga a escuchar algún clásico, como “Blood Fire Death” de Bathory, por ejemplo. Y sino escucho cosas contemporáneas, cosas clásicas, rock, y otro tipo de estilos. Todo depende. Como músico trato de recibir inspiración de toda clase de géneros.
- ¿Qué te pareció el último de Ulver?
- Que es genial.
- ¿No es increíble lo bien parados que siempre quedan? Hace cinco años estaban metidos de lleno en el black metal, y hoy en algo completamente diferente, pero los resultados que obtuvieron en ambos casos son excelentes. Casi resulta mentira que estemos hablando de la misma banda...
- Bueno, ellos siempre se caracterizaron por eso. A mí me gustan todos sus discos, y ayer justo hablé con Garm [líder de Ulver] y me dijo que acababan de terminar un nuevo Ep. Mi favorito de los tres primeros es “Kveldssanger”. Y el de William Blake también me encantó...
- Vos de hecho participaste en ese disco, ¿no?
- Sí... En realidad mucha participación no tuve, porque Garm me llamó y me preguntó si quería grabar algunas voces, me mandó un texto con la parte del poema que debería cantar, y grabé esa parte en el estudio. Eso fue todo. No tuve mucha “participación” en el proceso creativo. Sólo grabé unas pocas líneas.



- Con respecto a los comienzos de Emperor, ¿cuál es tu opinión actual sobre "In The Nightside Eclipse"?
- Pienso que al momento de ser grabado fue bastante revolucionario, de alguna forma... o mejor dicho cuando fue editado, porque, como sabrás, al disco lo grabamos en el ´93 pero se editó recién a comienzos del ´95. Creo que había un par de buenos temas en ese álbum, sobre todo teniendo en cuenta la época... y nuestra edad.
- ¿Cuántos años tenías?
- 17.
- ¡Qué increíble! Para mí es uno de los mejores discos de la historia del black metal...
- Gracias. Pienso que “In The Nightside Eclipse” es el álbum en el cual encontramos nuestro sonido. El demo "Wrath Of The Tyrant" tenía un sonido bastante crudo y rudimentario, y el Ep "Emperor" estaba a mitad de camino entre el demo e "In The Nightside Eclipse", en dónde ya trabajábamos mucho más con los teclados y los arreglos. Esos ingredientes ya estaban mucho más establecidos para cuando pudimos grabar el debut, pero su importancia no era tan grande en los primeros demos. "Anthems To The Welkin At Dusk" es un tanto similar a “In The Nightside Eclipse”, pero para mí representa el gran paso adelante en nuestras carreras, si bien no es tan complejo como "IX Equilibrium". Recién para éste último decidimos comenzar a hacer las cosas de forma diferente... Pero todos los discos tienen canciones de las cuales estoy muy orgulloso. Sobre todo considerando nuestra edad y nuestra experiencia hasta ese momento. Tenés que contemplar a cada disco desde esa perspectiva.
- ¿Cuántos años tenías cuándo empezaste a tocar en Emperor?
- Creo que tenía 13 cuando formé mi primera banda junto con Samoth, allá por el ´89. Pero ambos empezamos Emperor poco tiempo después... cuando yo tenía 15...
- ¿Y qué ves hoy en día cuándo mirás hacia atrás? ¿Cómo les afectó toda la polémica y el revuelo de la "black metal mafia", los asesinatos, y todas esas cosas que ya conocemos de sobra?
- Supongo que todo eso fue una suerte de rebelión típica de adolescentes... que se pasó un poco de rosca. Cuando tenés entre 15 y 25 años atravesás una etapa de cambios. Todas las personas atraviesan esa etapa, y es la que delinea tu personalidad. La nuestra fue un tanto extrema. Uno siempre quiere hacer las cosas de forma diferente, o al menos distinguirse por sobre el resto, y esto es positivo si te ponés a analizarlo. Es algo normal. Pero con el tiempo, es natural que te sientas más seguro de vos mismo. Empezás a saber quién sos y qué querés en realidad. En mi caso personal, hoy ya no siento que tenga la misma  necesidad de... de.. ¿cómo decirlo?... "expresar mi lado extremo", ¿entendés?. Pero supongo que todo forma parte de... de...
- ... ¿de crecer?
- Sí... ¡Aunque me imagino que fue una forma diferente de crecer a la del resto de la gente! [risas].
- ¿Qué tan importante fue durante aquellos años la bronca y la disconformidad para con el resto de la sociedad? Te lo pregunto por la letra del tema "The Loss And Curse Of Reverence", en la que escribiste: "Vos y este mundo me rompieron el puto corazón"...
- Pienso que esa letra refleja un poco la injusticia que uno experimenta... sobre todo al crecer. Quizás en Argentina las cosas sean diferentes, pero en Noruega puede llegar a ser muy duro el destacarte y tratar de ser alguien, el tratar de diferenciarse del resto y no seguir la corriente. Vivimos en un mundo muy cruel, lleno de sufrimiento, y la vida para aquellas personas que no tratan de seguir a la manada puede ser muy dura. Podés sentirte muy frustrado, y de hecho yo todavía me siento muy frustrado en muchos aspectos. Por ejemplo, no puedo creer lo egoísta y malvada que la gente puede llegar a ser para con el prójimo. Sin embargo, supongo que ya no soy tan vulnerable como antes. Desarrollás una especie de escudo que te permite defenderte y endurecerte... Pero todo es parte de la vida, de crecer y de tratar de ser alguien. En Noruega esto es complicado porque estamos hablando de un país extremadamente conservador.
- Volviendo a “Anthems To The Welkin At Dusk”, el riff inicial de la canción "Ye Entrancemperium" fue compuesto por Euronymus [guitarrista original de Mayhem, quien luego de su asesinato se convirtió en un icono fundamental dentro del género]. ¿Por qué decidiste incluirlo?
- Porque era un muy buen riff. Lo sacamos de un tema que Mayhem nunca llegó a grabar, pero que nosotros vimos en un video grabado durante un ensayo. Fue una especie de pequeño tributo hacia Euronymus. Hablamos con Hellhammer [actual baterista de Mayhem] luego de su muerte, le preguntamos si nos dejaba usar el riff, y él no tuvo problema.
- ¿Te dolió mucho la muerte de Euronymus?
- Bueno, cualquier muerte es dolorosa, pero sinceramente no es algo en lo que piense muy a menudo.
- ¿Y qué pensás del nuevo Mayhem?
- Escuché muy poco del nuevo material, así que no puedo opinar.
- En “The Acclamation Of Bonds”, también de “Anthems..”, puede escucharse lo que pareciera ser un homenaje a “For Whom The Bell Tolls”, de Metallica...
- Sé a lo que te referís, pero no fue algo premeditado. Simplemente se dio. Estábamos tocando el tema y sentimos que teníamos que meter esa parte. Supongo que a Metallica le pasó lo mismo. Es como un cliché que no podés evitar...
- ¿Cuál era el significado del título “IX Equilibrium”?
- El número “9” es el más alto de la escala arábiga, y el “equilibrio” es el balance perfecto. El hecho de que hayamos escrito al “9” en números romanos es como una paradoja intencional. Además, el disco fue editado en 1999, y lo masterizamos el 9 de enero. ¡Y nos llevó 9 horas!



- ¿Todavía mantenés contacto con Bard [primer baterista de la banda, también conocido como "Faust", que actualmente se encuentra cumpliendo una condena en prisión por asesinar a un homosexual]?
- No mucho. No es muy fácil llamarlo, como te imaginarás, pero él de vez en cuando nos llama a nosotros.
- ¿Y pudo escuchar algo de los últimos discos?
- Sí, claro. Él siempre está al tanto de todo. De hecho, hace como un año pudo salir un par de días bajo custodia, vino a la sala de ensayo... ¡y nos pusimos a tocar "I Am The Black Wizards"!
- ¿Solés mantener contacto con otros músicos de la escena de tu país?
- Ocasionalmente... No tengo mucho tiempo, por lo general...
- ¿Porque estás ocupado en tu estudio?
- Porque estoy ocupado en todo sentido. No acostumbro a salir de mi pueblo para visitar gente o tener una vida muy social que digamos...
- ¿Y qué te pareció el disco de Zyklon?
- Me gustó. Pienso que es un buen disco.
- ¿Todavía te gustan ese tipo de sonidos agresivos y desenfrenados? 
- Sí, de tanto en tanto... Habiendo personalmente creado esa clase de sonidos por tantos años ya no los encuentro muy sorprendentes o originales, pero puedo apreciar su encanto. No me transmiten curiosidad alguna ni son muy ambiciosos, pero los aprecio por lo que son...
- Yo lo veo también así. Vos constantemente tratando de experimentar, transitando por un camino más maduro y con intenciones que podríamos llamar ambiciosas. Y, por otra parte, Samoth pareciera ir hacia atrás...
- Bueno, vos usaste la palabra “maduro”, pero yo le diría “impredecible”. Me gusta no saber qué voy a hacer después. Claro, ahora mis planes inmediatos son concentrarme en Peccatum, pero si bien ya hay varias ideas en ese sentido, musicalmente es imposible determinar cómo va a ser el resultado. Es como una excitación infantil por ver cómo resultan las cosas...
- ¿Pensás que existe un futuro para el tipo de black metal que ustedes solían practicar cinco años atrás, por ejemplo? Me refiero al black metal “tradicional”...
- No necesariamente. Para mí eso ya es noticia vieja... Aunque por supuesto que siempre quedan exponentes interesantes, pero eso también depende de si encarás las cosas desde el punto de vista comercial o el personal...
- ¿Cuál banda contemporánea te parece que está obteniendo resultados más interesantes?
- Mirá, todavía no pude escuchar el nuevo de Thorns, pero mi experiencia me dice que ese es el tipo de disco que yo al menos escucharía dentro de lo que podríamos llamar black metal. Igual, no soy la persona más indicada para responder a tu pregunta porque estoy muy desactualizado en lo que al género respecta.
- Es evidente que el black metal, por llamar a este tipo de música de alguna forma, no te permitía experimentar esa sensación de impredecibilidad que describías antes. En tu opinión, ¿qué fue el black metal y qué es el black metal?
- El black metal como solíamos conocerlo fue un vehículo limitado y de ideas concentradas. Hoy existen bandas que pudieron continuar esa propuesta original exitosamente, y de alguna forma están expandiendo las fronteras del género y llevándolo más allá... Pero el término “black metal” en mi opinión es simplemente eso: una forma de categorizar o definir un estilo de música...




Más Allá De La Muralla Del Sueño
- Con respecto al debut de larga duración de Thou Shalt Suffer, ¿qué quisiste expresar con el título "Somnium"?
- En un principio, el nombre iba a ser otro. Pero a medida que pasaron los años, el material cambió y yo también. Re-escribí muchas cosas, y al final sentí que el nombre "Somnium", que significa "Sueño", era el que mejor capturaba la esencia del disco. Se me ocurrió que todos los temas podían ser un sólo tema, una sola atmósfera. Para mí, el álbum tiene un clima de ensueño. Y no me refiero al sueño nocturno, si no también a los sueños que uno puede llegar a tener cuando está despierto, como las ambiciones, los ideales, las esperanzas, los miedos... todo eso. Traté de incluir una amplia variedad de atmósferas emocionales. El concepto sería el poder transportar al oyente hacia todas esas atmósferas. Y mi intención también fue la de tratar de mantener todo lo ajeno a la música lo más lejano posible... Quería que fuera un trabajo abstracto, que dejara las interpretaciones libradas a la imaginación de cada oyente...
- ¿Por eso no le pusiste nombres a los temas de ese disco?
- Exacto.
- ¿Tenés algún plan para un segundo álbum?
- Algunas ideas. Lo que me gusta de Thou Shalt Suffer es que me permite explorar todo tipo de sonidos. Es un proyecto en el que no me pongo límites. Puede que el próximo disco no tenga ni punto de comparación con el primero...

Tuesday, January 03, 2012

“In The Nightside Eclipse” – O De Cómo El Metal Contemporáneo Se Tiñó De Negro


(A lo largo de las próximas semanas voy a publicar diversos reportajes realizados con las figuras más relevantes (y controvertidas) de la movida del black metal noruego de las dos últimas décadas. La mayoría fueron publicados originalmente en las revistas Epopeya, Grinder y Maelstrom. Otros, si no me equivoco, nunca lograron escaparse de mi disco rígido. Pero en todos los casos los textos van a ser subidos aquí de forma completa y sin editar. A modo de puntapie inicial, una reseña retrospectiva (originalmente publicada en el #1 de Maelstrom) de una de las obras más importantes e influyentes del género...)



El primer larga duración de Emperor se convirtió en un clásico incluso antes de ser editado. La formación original del grupo estaba constituida por Ihsahn en guitarras, Samoth en batería y voz, y Mortiis en bajo. Fue esta alineación la responsable, en 1992, del legendario demo “Wrath Of The Tyrant”, una reliquia de garage en la que pueden apreciarse todas las futuras virtudes del grupo en estado embrionario. Para cuando el trío firma contrato con el sello Candlelight, Samoth pasa a ocupar el puesto de guitarrista rítmico, permitiendo que el recientemente incorporado Faust se encargue de la batería. El siguiente lanzamiento sería un split-Cd junto a Enslaved, re-editado en numerosas ocasiones. Mortiis abandona al grupo ese mismo año para perseguir un concepto de oscuridad instrumental notoriamente más atmosférico, y su reemplazante sería Tchort, hoy líder de Green Carnation. Hacia 1993 el ahora cuarteto gozaba de un éxito considerable dentro de la escena noruega, y el álbum debut resultaba una consecuencia inevitable.

Grabado en 1993 pero puesto a la venta en 1995 (fines de 1994 en Europa), “In The Nightside Eclipse” constituye el punto de partida de aquello que en la actualidad es denominado “black metal”. Anteriormente, Mayhem había conseguido re-definir los límites de lo extremo y Dark Throne inauguró un afluente dentro del death metal para originar el sonido “necro”, pero el presente nos demuestra que el mayor legado fue aquel dejado por el Emperador... Y para ello basta con recordar a Dimmu Borgir.

La principal diferencia entre Emperor y el resto de los exponentes nórdicos de aquel entonces estaba dada por la implementación de teclados. Desde temprana edad, Ihsahn percibió el abanico de posibilidades que esta herramienta podía proporcionarle a su gusto por las melodías majestuosas, y en este primer álbum se encargó de darle protagonismo y combinarla hábilmente con otro de sus amores incondicionales: los compositores clásicos y románticos. “In The Nightside Eclipse” es un epítome de panoramas invernales y fastuosidad cósmica, sinfónicamente disonante, pasional, dramático, e inmenso en sus confines de oscuridad pentatónica. “Into The Infinity Of Thoughts” transmite justamente eso: el infinito. 8 minutos y 11 segundos de infinidad, para ser precisos. Los 23 segundos iniciales no difieren relevantemente del desenfreno propio del black metal, pero, una vez introducidos, los teclados descubren todo un cosmos de emociones hasta ese entonces inéditas en el género. Incluso el denominado “black metal cósmico”, popularizado y desarrollado posteriormente por Limbonic Art, posee sus raíces en esta obra plena en verdaderos climas que, en efecto, parecieran provenir de otras galaxias. La primera estrofa de esta pieza amerita asimismo particular atención: “Mientras la Oscuridad trepa por sobre las montañas nórdicas de Noruega / Y el silencio alcanza los bosques / Me despierto y alzo / En la noche deambulo, como en muchas noches anteriores / Y como en mis sueños / Pero siglos atrás”. Nótese el uso de la tierra paterna como escenario de la acción, los bosques como símbolo de sabiduría ancestral, el viaje onírico como herramienta para alcanzar realidades alternativas, la “Oscuridad” como reina de aquello que pretende ser extremo... todos ingredientes harto-copiados en el presente.



“Cosmic Keys To My Creations And Times” es un ejemplo similar en el que la incorporación de los teclados transforma un riff convencional (00:00 a 00:42) en una experiencia (anti)religiosa (00:42 a 1:39), para luego devenir en clasicismo puro (1:39 a 2:19). “Towards The Pantheon” entrelaza furia y melancolía, velocidad e intensidad. La voz de Ihsahn constituye un instrumento más, y en “I Am The Black Wizards” irrumpe al unísono junto a un riff antológico para provocar una orgía de grandilocuencia blasfema. En “Inno A Satana” ya podían apreciarse los coros épicos y las voces limpias con las que el grupo experimentaría en mayor medida en “Anthems To The Welkin At Dusk” (1997). Ihsahn se encargaría de re-escribir el tema en versión clásica, bajo el título “Opus A Satana”, para el Ep “Reverence” de 1996, pero incluso en su versión original se trataba de una pieza admirable, rica en texturas y melodías de proporciones épicas.

Hacia el otoño noruego de 1993, Faust y Samoth son encarcelados, el primero por asesinato y el segundo por la quema y profanación de iglesias. Son estos incidentes los que demoran la edición del álbum, a esa altura grabado pero no mezclado. Tchort abandona al grupo en la misma época, pero es reemplazado al poco tiempo por Alver. No obstante, Emperor ya había dado el primer paso. Sus logros se veían respetados y sus metas fortalecidas por un estatus de culto que crecía cual bola de nieve mucho antes de la salida de “In The Nightside Eclipse”, acaso el verdadero detonante de todo un nuevo movimiento que poco más tarde estallaría... literalmente.


Monday, December 19, 2011

EMPEROR “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise” (Candlelight, 2001)



Emperor no es black metal. Emperor fue black metal, unos pocos años atrás, e incluso representó uno de los pilares fundamentales del género durante su actualización contemporánea. El pico creativo del ayer negro se llama “Anthems To The Welkin At Dusk”, y el hoy se presentó grisáceo a partir de “IX Equilibrium”. La diversidad de matices estilísticos que ello implica constituye la razón de ser de “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise”, acaso una versión perfeccionada y expandida de su predecesor, notoriamente más compleja e intencionalmente enmarañada. Emperor fue black metal y hoy es simplemente Emperor. Tómalo o déjalo. 

“Thorns On My Grave” es black metal, pero al estilo Emperor modelo 2001. “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise” es una obra difícil de principio a fin, y por ende asombrosa en sus múltiples aristas. Todas las etapas previas del grupo están presentes de una u otra forma, desde “In The Nightside Eclipse” a la fecha, distribuidas y entrelazadas con la propuesta actual a lo largo de 52 fascinantes minutos. Las influencias de Morbid Angel y el death metal técnico pueden apreciarse en los parámetros rítmicos de Trym, e Ihsahn continúa tratando de imitar a King Diamond (o, según él mismo, Rob Halford) en diversos pasajes, una vez más de forma inútil. La habilidad del cantante/guitarrista/bajista/tecladista -y, en este caso, exclusivo compositor- para construir o destruir una canción resulta sorprendente. En “The Eruption”, un clavicordio artificial y endeble (00:18 a 1:06) le sede el paso a uno de los riffs más logrados y asesinos de la historia del grupo (1:24 a 1:33) para aprobar la intransigencia a partir de 2:28 y repetir torpemente la confusión hasta el último segundo. 

De alguna forma, “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise” es también Emperor en versión Peccatum; una suerte de secuela violentada de los resultados obtenidos en el multicolor “Amor Fati” (prestar atención, por ejemplo, a los violines sintetizados de “Empty” o el interludio de “The Tongue Of Fire). La ambición por hacer de la placa un paso adelante en la batalla contra los límites del metal negro puede apreciarse a cada instante, ya sea favorable o perjudicialmente. Pocos experimentos surgidos del  frío nórdico poseen un trabajo de guitarras tan intenso. Y cuando Ihsahn y cía. consiguen traducir sus ideas de forma fructífera al plano musical no hay ciclón ni mafia que pueda detenerlos. “In The Worldless Chamber” evoca panoramas que se extravían en horizontes cinematográficos y no tiene desperdicio. La citada “Thorns On My Grave” recuerda viejos tiempos y despide al álbum -y, tras las recientes declaraciones, a la banda misma- en un estallido triunfal de violencia sinfónica. Y el resto del material atrapa, seduce, desconcierta y emociona de manera similar. Emperor nunca antes fue tan Emperor como en “Prometheus, The Discipline Of Fire And Demise”, y al mismo tiempo nunca resultó tan desconocido... tan personal e impredecible. El tiempo decidirá si este es efectivamente un adiós... o un nuevo comienzo.

Thursday, December 15, 2011

CRUACHAN “The Middle Kingdom” (Hammerheart, 2000)



Entre un festín celta y Cruachan parecieran no existir diferencias. Una gaita sollozante de las “highlands” abre “The Middle Kingdom” en carácter de ceremonia fúnebre, pero el material precedente desconoce el significado de la tristeza. En su lugar, el grupo entrelaza rock ´n roll, heavy metal, atmósferas de diversas intensidades -¡e incluso una pizca de hardcore!- con el uso de instrumentos irlandeses autóctonos (flautas, mandolinas, “huesos” y “tin whistles”, entre otros), generando una suerte de jocoso hábitat humilde en cuanto a la extensión territorial de sus pretensiones, pero no por ello incapaz de brindar confort. En efecto, se trata de una propuesta sencilla y distendida que continúa efectivamente la tradición del un tanto más extremo “Tuatha Na Gael”, compartiendo ambos trabajos el mismo grado de  precariedad sonora que acaso favorezca de forma indirecta la evidente reivindicación de leyendas y tradiciones pasadas, todas ellas correspondientemente detalladas dentro del booklet. La voz de Karen Gilligan nunca se desvía del carril melódico, pero los resabiados berrinches blackmetaleros del también guitarrista Keith Fay aportan esporádicos baches a un terreno por demás sumamente transitable. Piezas como la bellísima “The Fianna” consiguen incluso convertir el encanto medieval en una realidad sumamente palpable, mientras que “Óró Sé Do Beata Abhaile” alterna magníficamente la euforia descontrolada con el ensueño poético de estos bardos modernos que, celebrando el ayer, facilitan un hoy más llevadero. 

Tuesday, December 13, 2011

ORPHANAGE “Inside” (Nuclear Blast, 2000)



Se me ocurre que el influjo del “ñu metal” consiguió llegar a las costas de Orphanage, y probablemente haya sido para quedarse. Hay algo en los riffs de “Grip”, “Pain” o “Weakness Of Flesh”, por citar sólo algunos ejemplos, que irremediablemente recuerda a la intensidad casi viciosa, la monotemática cadencia o la violencia gratuita e inofensiva de gente como Korn o Coal Chamber. No caben dudas: “Inside” destila fuerza y energía por dónde se lo mire, pero cualquiera que haya escuchado “Oblivion” (1995) o “By Time Alone” (1996) comprenderá mi frustración al tratar de trazar vínculo alguno entre las tres placas. Por momentos, pareciera que el notable y personal estilo de los holandeses, si bien presente y fácilmente reconocible, se viera seducido por descargas tan indeseables como agotadoras. El balance casi perfecto entre la agresividad dinámica y la belleza emotiva del pasado aparece hoy travestido en una propuesta acaso interesada más en los ritmos enfermizos que las sutilezas melódicas de antaño. Basta con escuchar los primeros segundos de “Grip” para entender a lo que me refiero. Para colmo, el virus consiguió expandirse incluso hasta a la faceta literaria del grupo, por lo que lamentablemente debemos soportar frases al estilo “¡voy a patear tu puto culo!” en temas como “Kick”. Asimismo, los rugidos de George Oosthoek, contagiosos como de costumbre, se imponen casi por completo ante los contrapuntos melódicos de Lex Vogelaar o las encantadoras intervenciones de Rosan van der Aa.  

Sin embargo, no todo es ruido por el ruido mismo dentro del álbum: “From The Cradle To The Grave” consigue poner los pelos de punta, culminando en una melodía similar a una canción de cuna que sinceramente permite perdonar los excesos anteriormente descriptos; y lo mismo podría decirse, en menor medida, de “Behold”... Aunque uno no pueda evitar preguntarse qué habría sido de la placa de haber seguido esa misma línea en el resto de sus composiciones... 

HECATE ENTHRONED "Kings Of Chaos" (Blackend, 1999)



Pocas son las bandas que tienen menos personalidad que los ingleses Hecate Enthroned. Luego de plagiar descaradamente a Cradle Of Filth en sus primeros trabajos ("The Slaughter Of Innocence, A Requiem For The Mighty" es el ejemplo más vergonzoso), pasaron a convertirse en el hazmerreír de muchos entendidos del género a lo largo y ancho del mundo, quiénes por supuesto rechazaban de inmediato cualquier registro que el grupo pusiera en las calles... con justa razón. Hoy, tras haber sufrido quintillones de cambios de integrantes (créanme que quedé literalmente mareado al intentar seguir la cronología de la gacetilla de prensa), las cosas siguen estando igual de negras (y lo digo en el sentido despectivo). "Kings Of Chaos" es otro más de los innumerables discos de death/black metal que sinceramente no aporta ni una sola melodía que despierte entusiasmo. Lo mismo de siempre, muy correctamente ejecutado, pero elevado a la sextuagésimadecimooctava potencia del martirio auditivo, y para colmo sin la más mínima promesa de mejoría alguna... Suerte que semejante bodrio sólo dura 33 minutos...

Monday, December 12, 2011

SAMAEL “Reign Of Light” (Nuclear Blast Records, 2005)



Definamos “evolución”: “acción de desarrollarse o de transformarse las cosas, pasando gradualmente de un estado a otro”. O “mudanza de conducta, de propósito o de actitud”. En ese sentido, Samael constituye una agrupación sumamente evolucionada. Su actitud, su propósito, su raison d’etre difiere hoy considerablemente de aquello que les permitiera innovar y sorprender a través de trascendentes obras como “Ceremony Of Opposites” (1994) y “Passage” (1996), tras dar sus primeros pasos dentro de los confines del black metal y el metal extremo mediante “Worship Him” (1990). La constante a lo largo de la discografía del grupo siempre fue el cambio, aquella delicada herramienta cuyo doble filo resulta aún más cortante en manos de la mayoría; aunque en el caso de los suizos la sofisticación y la calidad esgrimidas siempre conseguían engendrar piezas de memorable relevancia sonora que justificaban cualquier tipo de permutación. 

Sin embargo, la salida del fallido y controversial “Eternal” (1999) anticipaba un desvío demasiado riesgoso dentro del constante proceso “evolutivo” de los suizos. Y con “Reign Of Light” Samael demuestra finalmente que, en algunos casos, la “evolución” puede provocar consecuencias desastrosas. Terribles. Irrisorias, de hecho. La versión “evolucionada”, y por ende transformada, de Samael suena hoy a una variante electro-dance y pseudo-darkmetalera de Rammstein, Crematory y The Kovenant. Vorph utiliza su voz como un instrumento percusivo, acentuando aún más su pronunciación ya de por sí acentuada (y sin nunca poder pronunciar correctamente la palabra “basis”). Los rappeos probablemente no estén muy lejos en la lista de futuros ingredientes a “evolucionar”. La malevolencia grisácea y, fundamentalmente, adulta tan característica del pasado del grupo sólo se percibe al leer entre líneas. Y el problema justamente es que el público al cual apunta una obra como ésta no posee semejante capacidad perceptiva. 

“Reign Of Light” es un álbum que involuciona toda una carrera de logros al pretender actualizarla y “ponerla al día”. El énfasis es colocado en estructuras simplistas, letras ingenuas y ridículamente idealistas (en especial la de “On Earth”), y riffs y estribillos banales, mueve-caderas y extremadamente glutinosos. El target: la pista de baile, las luces de neón, lo anémico y lo efímero. El Samael no-evolucionado y pre-modernidad puede aún percibirse en los ritmos programados de Xy y las atmósferas místico-orientales de instancias como “High Above” (con coros de la ex-Dreams Of Sanity Sandra Schleret) u “Oriental Dawn”, pero “Moongate”, “Inch Allah” o “Telepath”, entre otras (demasiadas otras), nos refriegan toda su “evolucionado” vanguardismo en la cara. Y el impacto duele. “Reign Of Light”: el triunfo del pop-metal europeo con específicas metas puestas en la radiodifusión. El “Reino De La Luz” que arruina la belleza de la oscuridad al enceguecerlo todo con su refulgencia mainstream. Samael: el arte de “evolucionar” imitando fórmulas ajenas previamente exitosas. Y para colmo hacerlo mal. 

Thursday, December 08, 2011

RHAPSODY “Symphony Of Enchanted Lands, part II – The Dark Secret” (SPV Records, 2004)



Christopher Lee siempre fue uno de mis actores favoritos de todos los tiempos, una verdadera leyenda viva del cine mundial con más de 200 filmes (de todos los presupuestos y colores) sobre sus hombros y que hoy, con ya casi 90 años, atraviesa acaso una de sus etapas profesionales más fructíferas, como lo demuestran sus recientes participaciones en “Sleepy Hollow” y las sagas de “The Lord Of The Rings” y “Star Wars”. Que no les quepa ninguna duda, entonces, que cuando escuché a “The Dark Secret (Ira Divina)” y “Unholy Warcry” (la obligatoria intro y el subsiguiente hit de este quinto larga duración de Rhapsody) por primera vez, quedé extasiado. Atónito. Más encantado que las Tierras Encantadas. Y listo para calificar a “Symphony Of Enchanted Lands, part II – The Dark Secret” como la obra más sólida de los italianos. 

Rhapsody sencillamente nació para interpretar este tipo de cosas, y si bien Turilli y Staropolli parecieran haberse encerrado voluntariamente en una fórmula (propia, eso sí) de límites bien demarcados, aquí al menos nos demostraban que la magia todavía era posible si se movían unos pocos ingredientes de lugar. Y ese barítono maravilloso, hipnotizante e hidalgo entonado por Lee les cae como anillo élfico en dedo de Hobbit. Pero después vendrían el resto de las canciones, y la realidad dejaría bajar el telón sobre esta panorámica sinfonía ambientada en la misma geografía de siempre. Rhapsody no puede evitar ser Rhapsody, y hacia el quinto o sexto track (interludio folk, balada sentimentaloide, y la estereotipada voz “endemoniada” -¿cuándo van a cambiar el efecto?- mediantes), “Symphony Of Enchanted Lands, part II – The Dark Secret” no deja lugar para las dudas: las únicas novedades reales son aquí la expansión y calidad de grabación de la orquesta (que, no obstante, y como suele ocurrir en estos casos, no es aprovechada al máximo) y la presencia de Lee [que, lamentablemente, sólo se reduce a unos pocos minutos (para aquellos interesados, les recomiendo escuchar al bellísimo “At Dawn In Rivendell” de The Tolkien Ensemble, en el que Lee desempeña un rol mucho más amplio e incluso canta realmente)]. 

El que crea que este álbum suena como un verdadero soundtrack debería escuchar más soundtracks. Se destacan, de todas formas, piezas como las extensas “Sacred Power Of Raging Winds” (cuyo interludio goblinesco es un calco del tema principal del film “Profondo Rosso” de Dario Argento) y “Shadows Of Death”, con sus enardecidas fanfarrias; y en líneas generales la obra consigue delinearse como la más lograda del grupo desde la primera parte de esta saga interminable pero con un final que ya todos podemos adivinar. Porque, y allí radica el principal problema, entre el “Hollywood metal” y el “film-score metal”, al fin de cuentas, no existe gran diferencia. 

EDENBRIDGE “Sunrise In Eden” (NEMS, 2000)



Si Nightwish representa el summun en lo que a la ecuación “power metal + voz femenina = magnificencia orgásmica” respecta, entonces Edenbridge se ubica, por debajo del nivel de la tierra, en el extremo totalmente opuesto. Créanme que pocas veces van a poder escuchar una garganta tan anoréxica en su caudal e insulsa en su destreza como la de Sabine Edelsbacher. Puede que la muchacha se encontrase en una suerte de estado sonámbulo al momento de la grabación, o acaso la ingenuidad típica de los principiantes le haya jugado una mala pasada, pero lo cierto es que las riendas de los temas se le escurren de entre los dedos ni bien abre la boca. Para colmo, las sorpresas no van de la mano con la propuesta instrumental del resto de los miembros del grupo, tan preocupados en su afán por meter cuanto estribillo angelical se les cruce por las narices, que descuidan por completo cualquier noción de garra o gancho concebida por la humanidad y se empantanan en las arenas movedizas del aburrimiento puro. Menos esterilidad archi-ortodoxa y más bronca al pisar el acelerador podrían, sin embargo, mejorar la situación. Aunque por ahora, resulta evidente que entre este puente y el Edén queda un trecho inmenso por recorrer.

Friday, December 02, 2011

XASTHUR “Telepathic With The Deceased” / “To Violate The Oblivious” (Moribund Records, 2004)


 

La deshumanización de la música. La crisis existencial del “yo” disconforme, nihilista e incompatible con lo aceptado, trasladada al plano de la disonancia. Si el black metal ordinario produce una sensación de rabia, irritación, violencia o repugnancia anti-establishment, aquello engendrado por Xasthur constituye entonces una suerte de culto a la introversión y la angustia. El arte de auto-recluirse en la reflexión más negadora (y negativa), de invocar al vacío. Un suplicio etéreo, flotante, inarmónico, que deambula incesantemente entre lo desconsolado. El black metal en todo su refulgente ennui, llevado a los extremos de la extremidad. O acaso podríamos describir a Xasthur como una suerte de versión norteamericana del sonido tortuoso y atroz del primer Burzum, aquel rico en chillidos destroza-tweeters, guitarras lacrimosas, letras ininteligibles, y melodías decrépitas. Todo estructurado en base a un aura aún más funeraria, hermética e individualista. Y como ocurría con Burzum y tantos otros proyectos similares dentro del metal ultra-oscuro, detrás de Xasthur existe tan sólo un único, reservado y “enigmático” (“¡nada de información disponible!”, amenazan los booklets de varias de sus obras) responsable de absolutamente todo: Malefic. Su especialidad: componer, interpretar y grabar (en cuatro canales y con cero presupuesto, claro) los conciertos más miserablemente crudos y claustrofóbicos imaginables. Y en lo que al black metal reciente respecta, cualquiera sea su nacionalidad, pocas obras pueden compararse al manjar de fascinantes inmundicias que Xasthur expele incesantemente. 

E “incesante” de hecho es la palabra adecuada. De 2001 en adelante, Xasthur editó un álbum promocional (“A Darkened Winter”), cinco split-CD´s (con Acid Enema, Nachtmystium, Angra Mainyu, Leviathan, y Nortt, respectivamente), un mini-Lp (“Suicide In Dark Serenity”, 2003), un demo (“A Gate Through Bloodstained Mirror”, 2004), y cuatro larga duración: “Nocturnal Poisoning” de 2002, “The Funeral Of Being” de 2003, y, con apenas unos pocos meses de distancia, “Telepathic With The Deceased” y “To Violate The Oblivious”, ambos de 2004. En todos ellos existe una constante, un trance psíquico/espiritual que ofusca los sentidos y los desconecta de la carne, aislándolos de todo, como una suerte de ingrediente adictivo, imposible de describir correctamente, que se instala en el sistema nervioso del oyente y clama por una dosis incluso mayor. Acaso este ingrediente infecte de la misma forma a Malefic y explique su incontrolable productividad. La atmósfera y la melancolía más desnuda desempeñan aquí un rol fundamental, como ocurre en la incomprensiblemente bellísima “Murdered Echoes Of The Wind” de “Telepathic With The Deceased”; pero los blast-beats, los riffs gélidos y el bochinche apocalíptico suelen también irrumpir de forma aleatoria. Para Xasthur/Malefic no existen reglas musicales que permanezcan vírgenes ni parámetros tradicionales a seguir. Todo indicio de armonía es violado y repudiado, los ritmos se deforman hasta tornarse indefinidos, distantes y sumamente monótonos, y cada sesión de extirpación/martirio se convierte en un nuevo álbum, una nueva refregada de hostilidad y pesimismo en la cara de todo aquel que todavía cultive algún indicio de júbilo. El único proyecto unipersonal del género capaz de competir con semejante rendimiento es Nargaroth. Y para cuando lean estas líneas es probable, de hecho, que una nueva placa ya haya visto la luz, escupida desde algún recóndito estudio hogareño en el medio de la nada más azabache... 

Lo importante aquí es resaltar el hecho de que dentro del black metal aún queda lugar para la exploración y, por decirlo de alguna forma, la innovación involutiva. Xasthur emplea elementos pre-existentes pero al interiorizarlos y fusionarlos con su aversión anti-todo obtiene un modus operandi propio, un sonido que sencillamente no puede compararse con ninguna otra agrupación del género. En “To Violate The Oblivious” encontramos la re-grabación (una de las prácticas más frecuentes de Malefic) del tema “A Gate Through Bloodstained Mirrors”, compuesto originalmente en 1999, pero el resto del material, si bien comparable al estruendo viscoso y taciturno expuesto en “Telepathic With The Deceased”, evidencia una mayor solidez compositiva, una antipatía y una irritación más enfocadas y ya quizás no tan amorfas. El sonido continúa tan hogareño e indescifrable como de costumbre, pero los gemidos de Malefic adquieren mayor preponderancia en la mezcla, la batería (programada) posee un mayor cuerpo y un refuerzo notable en el departamento de las frecuencias graves, y las guitarras brillan más ennegrecidas y enmarañadas que nunca. La rigurosa “Intro” de alguna forma funciona a modo de literal “adentrarse” en esta particular cosmogonía de horrores íntimos, y de tal modo “Xasthur Within” (algo así como “Xasthur Internalizado”) implosiona extáticamente, convirtiéndose en una de las piezas más extraordinarias y cautivantes de toda la discografía del proyecto, en especial el crescendo hipnótico que se inicia a partir de 1:59. Si “Telepathic With The Deceased” invocaba hedores cadavéricos, “To Violate The Oblivious” conjura “Sueños Más Negros Que La Muerte”, como describe “Dreams Blacker Than Death” o el instrumental onírico “Walker Of Dissonant Worlds”. Pero la peste es la misma, y continúa su propagación, como sucede con todo aquello que Malefic regurgita. Y el contagio es irremediable. Xasthur deconstruye al black metal y lo convierte en una sinfonía anti-sinfónica, interpretada por un misántropo, llena de cacofonías y furia, significando nada...